Monday, February 28, 2005
Tuesday, February 22, 2005
o como un blog también puede ser un buen escaparate de cultura.
Vanguardismo es un término bélico que puede aplicarse a cualquier movimiento artístico o literario de cualquier época que represente una renovación profunda o una transformación de la tradición. Lo fue el mester de clerecía frente al arte de juglaría; lo fue el petrarquismo en españa a comienzos del xvi, el gongorismo un siglo más tarde, el romanticismo, etc.
Si esta renovación o transformación prende en los círculos literarios y se acepta por el público, acabará por asimilarse y ser ella misma tradición.
En este proceso de avance hacia nuevas formas de expresión, siempre hay abanderados que van rompiendo los esquemas existentes y quienes, atentos a esos movimientos, nos lo cuentan.
Es el caso de este estupendo blog, verdadero experimento de vanguardia tal y como están las cosas, que analiza de una forma muy correcta, la situación actual del mundo bibliográfico, y la interferencia en su proceso de la sociedad tecnológica y su casi obligada especialización.
Y lo hace con un buen ritmo a través de una espléndida selección de enlaces que nos aleja de esa chabacanería lamentable a la que tan acostumbrados estamos y , además, lo hace siempre aportando su propia visión personal, basada en el gusto particular y, por ello perfectamente honesta.
Aún comprendiendo que pueda ser “incómodo” de leer para muchos, este blog de josé antonio millán, junto con el de javier tornadizo, (el joven autor –23 años nada más- del premiado “el hombre que comía diccionarios”), son algunas de esas escasas referencias de calidad que hacen recuperar la fe en el futuro de las bitácoras, algo que, después de tanto empacho de basura cursi y egocéntrica, no se consigue fácilmente.
Vanguardismo es un término bélico que puede aplicarse a cualquier movimiento artístico o literario de cualquier época que represente una renovación profunda o una transformación de la tradición. Lo fue el mester de clerecía frente al arte de juglaría; lo fue el petrarquismo en españa a comienzos del xvi, el gongorismo un siglo más tarde, el romanticismo, etc.
Si esta renovación o transformación prende en los círculos literarios y se acepta por el público, acabará por asimilarse y ser ella misma tradición.
En este proceso de avance hacia nuevas formas de expresión, siempre hay abanderados que van rompiendo los esquemas existentes y quienes, atentos a esos movimientos, nos lo cuentan.
Es el caso de este estupendo blog, verdadero experimento de vanguardia tal y como están las cosas, que analiza de una forma muy correcta, la situación actual del mundo bibliográfico, y la interferencia en su proceso de la sociedad tecnológica y su casi obligada especialización.
Y lo hace con un buen ritmo a través de una espléndida selección de enlaces que nos aleja de esa chabacanería lamentable a la que tan acostumbrados estamos y , además, lo hace siempre aportando su propia visión personal, basada en el gusto particular y, por ello perfectamente honesta.
Aún comprendiendo que pueda ser “incómodo” de leer para muchos, este blog de josé antonio millán, junto con el de javier tornadizo, (el joven autor –23 años nada más- del premiado “el hombre que comía diccionarios”), son algunas de esas escasas referencias de calidad que hacen recuperar la fe en el futuro de las bitácoras, algo que, después de tanto empacho de basura cursi y egocéntrica, no se consigue fácilmente.