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Wednesday, June 06, 2007

La discriminación entre pornografía y erotismo siempre me ha exasperado. Me hace pensar en la oposición entre el buen y el mal gusto. Al fin y al cabo, el término "pornografía" tiene su aplicación en la legislación pero no en el arte. Los criterios que establecen lo que es o no pernicioso depende de la época, de la sociedad, del medio; antaño, "pornografía" era ver el tobillo de una mujer. El arte tiene derecho a entrar en las regiones más secretas del cerebro humano, del pensamiento: es su privilegio. El erotismo es, en definitiva, una cuestión de punto de vista, y pienso que alguien que no lance una mirada erótica sobre los distintos aspectos de la vida es un ser " a medias". Ahora. Por suerte, corren buenos tiempos para mirones y mironas. Los blogs son el paraíso de los voyeurs. También de los sexuales.

Sin embargo las bitácoras eróticas hechas por mujeres -o por quien se dice mujer- siguen siendo minoría. La mayoría (de esta minoría), además, no tiene término medio: o parecen garabateadas por pertrechadas y entrenadas sacerdotisas del culto a la entrepierna, o pintarrajeadas por simplonas y eternamente bobaliconas asombradas.

rompe un poco (muy poco) esta dualidad introduciéndose por los vericuetos del erotismo como un espeleólogo por la caverna tentadora. Sus imágenes caminan por la simplicidad en una línea de retratos mundanos y pretendidamente eróticos. Tiene chispa. Seguro que sonrisa de dentífrico y sensualidad de diva. Posee un aire de pija arrepentida que calza perfecto en ciertos papeles y a veces exuda una pose de intelectual profunda que no calza en ninguna parte. Todo eso lo tiene por derecho. Pero talento, talento, lo que se dice talento... Pues aún así es de lo poco medianamente digno que puede leerse sobre estos temas. Así está el patio.

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